viernes, 14 de septiembre de 2012

Ojalá fuera cierto

 
Solo Arthur es capaz de ver a Lauren, porque el amor siempre tiene ojos distintos. Su vida no volverá a ser la misma, después de toparse con aquella desconocida canturreando dentro de su armario. Pero cuando damos con algo valioso, siempre corremos el peligro de perderlo, el amor y la vida son dones efímeros y por eso, aun más preciosos. Arthur y Lauren deberán olvidar el futuro para gozar de cada onza del presente. Toda una lección de vida que combina sabiamente ternura y humor, una puesta abierta a la esperanza que nos demuestra una verdad que no siempre puede tocarse con los dedos.

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