Confundida con un «muchacho», se verá arrastrada dentro de un bergantín y a las ordenes de un autoritario capitán, demasiado atractivo para su tranquilidad personal.
Para el capitán Diego Izaguirre, lo principal era encontrar pruebas que limpiaran el nombre de su padre, injustamente ejecutado por piratería. Sorpresivamente, la presencia de ese nuevo grumete, un «jovencito» descarado y extraño, le distrae constantemente y le hace hervir la sangre como ninguna mujer antes. Entre equívocos y confusiones, los dos se han encontrado a través del tiempo. Pero pertenecen a dos épocas, dos mundos diferentes.
Un amor muy difícil de salvar...

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